VOLVER A LEVANTARSE

06.04.2016 00:00

Bueno, parece que de momento las lesiones me han dejado en paz y ya estoy entrenando con normalidad. Evidentemente lo de normalidad es muy relativo, teniendo en cuenta mis actividades habituales desde que empecé con esta locura.

La verdad es que he cambiado bastante desde que empecé a entrenar, hace ya casi dos años, para la YAU. Antes de eso aún tenía algún pequeño gramito de vergüenza, pero se me ha curado del todo. 

Te das cuenta de estas cosas cuando, por ejemplo, el pasado domingo subí a la Font del Poll en la Calderona arrastrando a mis redondas amigas, y al cruzarme con una familia de domingue...perdón...de paseantes mientras entonaba a "grito pelao" la canción de Soldadito Marinero, aprecié la cara que llevaban mientras me miraban. Era una mezcla entre desaprobación, estupor y "mala leshe", no sé si por la ruedas, porque iba cantando a todo trapo o porque definitivamente me he "aberronchao" ya del todo y provoco repulsión en todo aquel que se cruza conmigo por esas montañas de dios.  Hace un par de años seguramente me hubiera cortado un poco, pero ahora...ahora...¡ja!, ¡ni de coooña!. Me puse a cantar aún más fuerte, lo que pareció desagradarles aún más. Sí, lo sé, soy un grosero, pero oye...un poco más de respeto al mirar. ¿Acaso miro yo así a le gente porque haga algo que no me guste o que no entienda?...¡no señorrrr!. Un respeto.

Por cierto, me voy a hacer una camiseta especial para ir a entrenar a la montaña con las ruedas. Tanto por delante como por detrás, llevará escrito en grandes letras las siguientes frases:

- ¡No!...no puedes subirte a las ruedas.

- ¡Sí!...estoy como una puta cabra.

-¡No!...no estoy haciendo una penitencia. (parece mentira pero me lo preguntan a menudo)

-¡No!...no me he dejado el resto del coche arriba.

-¡No!...no soy de Bilbao ni alrededores.

Y es que al final ya cansa, de verdad, que hay gente que si no te dice algo revienta. Se agradecen enormente los ánimos y los saludos, pero señores...para las gracias, un poco de originalidad por favor, que somos gente seria, y en mi caso...extremadamente seria.

En fin, a otra cosa. Ya estoy usando las ruedas nuevas que me hizo mi amigo Kike (Capelo Jr.) con el nuevo sistema de anclaje mejorado que evitará que las vaya perdiendo por ahí, como ya me ha ocurrido en ocasiones anteriores. Además lo he reforzado utilizando material de escalada caducado que tenía por casa. Sí, el material de escalada caduca, la diferencia con respecto a un yogur caducado es que si el material de escalada te sienta mal, vomitar va a ser el menor de tus problemas.

Aquí dejo la foto del día, que me va a servir para ilustrar el pensamiento de la semana o la chorrada del mes, como se prefiera. Yo lo dejo ahí y que cada cual elija. La foto es del menda cuando le dijeron en Carmacks que tenía pupita y no podía seguir en la YAU. Mejor dicho de cuando recuperé el conocimiento y se me habían hinchado tanto los pies que no podía ni ponerme las botas y aún menos caminar de pie. Así que me tocaba moverme a gatas por el pabellón donde estábamos, hasta que me dijeron que me trasladaban a Whitehorse y que si no quería mojarme los calcetines con la nieve, o me ponía las botas en los pies, o en las manos y andaba haciendo el pino. Finalmente lo conseguí (Lo de ponerme las botas, me refiero, lo de andar haciendo el pino aún no lo domino del todo pero sigo en ello) no sin gran esfuerzo y sufrimiento. Este momento es el que considero el inicio de mi andadura (o gateadura, teniendo en cuenta mi estado en aquel momento) hacia la YAU 2017, y aquí viene el pensamiento:

"Nos caemos para volver a levantarnos, cada tropiezo nos hace más fuertes, cada obstáculo nos hace más duros, abandornar nunca, rendirse...jamás".

Nota: Lo sé, tengo la cara más hinchada que un "panquemao". Las manos y los pies estaban igual. Se supone que era por retención de líquidos al entrar en modo "¡eso es todo amigos...!" que provoca el saber que no puedes seguir en carrera. 

 

 

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