TRIBUTO A MCGIVER

20.10.2016 00:00

Una de las cosas que hay que asumir cuando se está en el Yukón, totalmente solo en medio de la nada, es que no se va a recibir ayuda de nadie o ésta va a tardar en llegar. Si encima a ello le añadimos que el solicitarla nos dejaría fuera de carrera, el auxilio deja de ser una solución a un hipotético percance (siempre que ese percance no implique riesgo de espicharla, está claro). Cualquier pequeña tontería se puede convertir en un verdadero inconveniente. La rotura de un palo de esquí, una cremallera de la bolsa del trineo que no cierra, la rotura de cualquier parte del sistema de enganche del trineo al arnés, un fallo el hornillo para derretir nieve, y así un largo etcétera.

El problema es que nunca vamos a saber qué es lo que puede fallar. Las temperaturas extremas hacen que los materiales no se comporten de forma normal, los plásticos y las telas se vuelven quebradizos, el metal sufre fuertes contracciones y hasta las membranas tipo "Gore Tex" de la ropa y calzado corre el riesgo de romperse por debajo de -40º C.

Ante este panorama tan desador sólo cabe una respuesta...adaptarse. Po zí, adaptarse, tal como suena. Plantearse que toooodo tiene alguna solución, sea buena o mala. Rollito McGiver, sí ese maromo con melenita garrula de la serie de los años noventa que te hacía una mini central nuclear con los escombros de un satélite estrellado o una pistola con un chicle y una camiseta sudada. El mismo que hizo válida la frase esa de "ere ma peligrocho que  el McGiver en una ferretería"...sí ese tío.

Al fin y al cabo es una mentalidad, se trata de no ver problemas, sino cosas que solucionar.

Para ello es recomendable llevar el kit McGiver, que en mi caso está compuesto por:

 -Un rollo de cinta americana. No os imagináis la de cosas que he reparado con cinta americana estando en la montaña. El año pasado no me la llevé en el último momento, y con ella hubiera podido reparar el palo de esquí roto. Venden rollos pequeños para no tener que cargar con el típico mamotreto tamaño industrial.

-Una bolsita con bridas. El tío que inventó las bridas es el p...to amo, oye. Sirven "pa tó", pero literalmente..."¡pa toooó!"

- Una navaja multi usos suiza. Qué decir de los suizos, grandes personajes estos suizos, sin ir más lejos, mi perro Oso es un bollero de Berna, con esto está todo dicho.

- Aguja e hilo de coser. Como suele decirse, sirven tanto para un roto como para un descosido, y hasta para coserte un corte profundo y evitar que se abra, o coserte una ampolla y evitar que se cierre, si se da el caso. Tampoco os imagináis la de cosas y gentes que he cosido con aguja e hilo, incluyendo a vuestro humilde servidor, por supuesto.

- Un trozo de papel de plata. Con una pila y papel de plata se puede encender fuego. Por lo demás, para envolver bocatas también es práctico.

- Un espejito. Sólo con el uso que podemos darle para hacer señales de socorro de día a grandes distancias ya justificaría su uso, pero además también puede servir para poder curarnos o evaluar heridas en sitios a los que no alcanzamos a ver si estamos solos o, sencillamente, poder ver el careto de aberronchos que se nos ha puesto tras una larga temporada en la montaña e intentar arreglarlo, en la medida de lo posible, antes de volver a la civilización. Por lo general, esto último no suele tener solución, pero una vez nos hemos visto la jeta, vamos sobre aviso y podemos escondernos de cazadores que puedan confundirnos con un big foot u otro bicho parecido.

Bueno, y cambiando un poco de tema, estoy en la parte fuerte de mi entrenamiento, así que tengo por delante tres semanas seguidas infernales, con 4 horas al día de entrenamientos entre semana y los fines de semana...mejor ni lo cuento. Luego recuperaré una semana y así, una y otra vez hasta que me vaya a la miiiier....perdón, al Yukón.

¡Pues hale, a cascarla!

 Este es Mc Giver, para el que no se acuerde

 

 Este es mi Osito, el boyero de Berna, para el que no se acuerde

 

 

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