SIN LEVANTAR CABEZA

22.03.2016 00:00

Ha pasado ya más de un mes desde mi regreso de Canadá y mi cabeza sigue allí. Que voy andando por un pasillo de Ikea...de repente me veo en medio de un lago helado y a mi alrededor sólo hay hielo, montañas y bosques, hasta que me tropiezo con un tronco que hay en el suelo y que no he visto,que en realidad resulta ser la "maceta fotblad" de oferta (a un precio muy interesante, por cierto). Que salgo en bici con mi amigo Chema (esta vez no venía Luís y no puedo hacer el chiste de Telma y Louisse), cuando me voy a quitar las perneras y me voy a calzar de nuevo las zapatillas veo mi calzado congelado. Que voy paseando a Oso (para quien no lo sepa Oso es "ese pequeño cachorro" de 45 kg que se ha introducido en mi vida para hacerla aún más interesante), de repente Oso ya no está y voy arrastrando mi trineo, hasta que me doy cuenta de que mi trineo es Oso y que lo llevo a rastras mientras el pobre intenta hacer sus necesidades. Sí, lo sé...patético. No me puedo tirar un año entero así, por un lado porque hay que vivir el momento...por otro lado porque no gano para tropezones y leches varias.

En cuanto a contar batallitas, creo que los pinos de mi casa son los únicos que aún no se han aburrido de escucharme, o por lo menos ellos no se han quejado (juraría que Oso intenta taparse las orejas con las patas cada vez que le cuento algo). De los amigos ni hablamos. Aparte del cachondeíto en el grupo de guasap, me sé de dos cabr...nes que juraría aceleran la bici cada vez que oyen la palabra Yukón.

En fín, a otra cosa. Siguiendo con mi filosofía de vida consistente en actuar-ver-pensar y siempre en ese orden (sí lo sé, es un milagro que haya llegado vivo a esta edad, pero qué le vamos a hacer), compré el billete de avión para el año que viene el mismo día que anunciaron las fechas de la YAU 2017. Yo es que con estas cosas me pongo muy nervioso y me da la sensación de que si no me doy prisa, se van a acabar.

En cuanto a lo de no levantar cabeza, lo digo en sentido literal...no levanto la cabeza ni ninguna parte del cuerpo. Vamos, que no hay manera de que me levante por las mañanas a entrenar. Que estoy hecho una marmota y parece que a mi cuerpo le ha dado por dormir todo lo que no dormí el año pasado y parte de este. Ahora cuando se me pase la lesión recurrente que me ha aparecido en el gemelo derecho y la contractura en el omóplato izquierdo que me impide girar totalmente el cuello, se va a enterar mi cuerpo de quién manda aquí. Sí, lo sé, pretende decirme algo enviándome todos los males del infierno, pero no le pienso hacer caso.

Con esto de las grandes distancias recorridas, me vine arriba y en un alarde de inconsciencia manifiesta me inscribí al trail de Gátova a los pocos días de haber vuelto. Y no en cualquier distancia, no señor...en la distancia de 42 km, con dos gónadas masculinas, como tiene que ser. Así que ahora veremos si llego a tiempo para el día 3 de abril (ni de cooooña) con la puñeta esta del gemelo.

Seguiremos informando desde barrio sésamo. Por cierto, a los cuatro gatos que seguís leyendo mis chorradas sólo deciros una cosa...¡pero mira que sois masocas!

Aquí el Oso

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