LA RUEDA SIGUE GIRANDO

27.05.2015 00:00

Muchos ya habéis visto la foto del sábado pasado, día en que me subí al pico Rebalsadores con mis redondas amigas. 

El objetivo de la jornada era hacer un entrenamiento de seis horas por montaña, ya que por la noche tenía una cena de antiguos alumnos de Santo Tomás de Aquino (Oeee...oeee...oeee...saludo a mis compis), así que había que hacer algo más suave de lo habitual para no parecer un higo mustio en la reunión. Como es habitual en mi, como la vida es sencilla y me encanta complicarla, sólo se me ocurrió que llevarme las ruedecitas. La mañana transcurrió como habitualmente cuando saco los artefactos al monte, piedras enganchándose continuamente en las ruedas, pájaros cantándole a la primavera, ciclistas diciéndome que estoy como una p...ta cabra, la brisa de la montaña, lo normal en estos entrenamientos vamos. 

Cuando estaba llegando al mirador me preguntaba si alguien habría hecho esto antes. Supuse que no (creo que es obvio que no debe haber nadie tan tarado, no me entraría en la cabeza, verdad?), así que probablemente era el primero en hacerlo. Para una vez que soy el primero en hacer algo en este mundo resulta que es una puñetera chaladura, qué momento!...qué momento!, me sentía realizado!.

Menos gracia me hizo el asunto de mirar el GPS y compobar que había hecho 15 km y que para regresar al coche tenía que doblar esa distancia. Entendido ésto y viendo que el tiempo me venía un poco justo, emprendí el descenso a "totostia" ahora cuesta abajo (las piedras se enganchan igual de subida que de bajada, que conste). A eso de llevar ya dos kilómetros de bajada, me doy la vuelta y compruebo con horror que había perdido una rueda...sí, sí, así como suena...en ese momento más que como el "loco" me sentí como "el tonto la rueda". Una de las cuerdas se había roto, obligándome a tener que volver a subir a recuperarla y claro, tenía que estar justito al lado de donde empieza la bajada, era matemático conociendo mi suerte habitual. Incluyendo la paliza general, la doble subida a recuperar la rueda perdida y la reparación del sistema de arrastre, seis horas y 30 km después de haber empezado llegaba felizmente hecho polvo al coche.

Al final, un entrenamiento que tenía que haber sido suave, se convirtió en una verdadera paliza, y es que estas cosas sólo me pasan a mi, es lo que tiene vivir dentro de un tarado.

En fin, la cosa acabó bien, esta semana me toca semana regenerativa, lo que implica que sólo entreno una hora cada día y suave, lo que implica que me estoy subiendo por las paredes, lo que implica que debo estar insoportable, o por lo menos más de lo habitual, lo que implica que tengo más tiempo libre y ya me he comprado los billetes de avión...y la rueda sigue girando.

Contacto

CONQUISTAR LO INÚTIL kiketrull@gmail.com