ESTO SE VA ACABANDO

17.12.2015 00:00

¡Madre mía, qué rápido pasan los días!, ya ha pasado más de la mitad de diciembre y no quiero ni pensar a qué velocidad va a pasar enero. Los días disponibles para entrenar se van acabando, así que lo que no haya hecho ya, poco tiempo voy a tener para hacerlo. Lo bueno es que me encuentro bastante bien. Han sido, hasta ahora, más de 3.400 km de entrenamiento a pie, con y sin ruedas, y sin contar las horas de gimnasio, piscina o bici.

Cuando estás preparando una barbaridad de estas, tipo ironman, ultra, mega ultra o burra ultra, te das cuenta de estar perdiendo las escalas de referencia de lo que sería un esfuerzo normal y comedido, cuando un entrenamiento de 6 horas subiendo las dos ruedas a Rebalsadores te parece corto o muy corto. Pues en esa fase estoy yo. Aún así, por muy bien preparado que te creas, en esta prueba puede pasar cualquier cosa. Que se te estropea el hornillo y no puedes derretir nieve ni calentar comida...a la p...ta calle. Que se te moja el saco y no puedes dormir al raso...a la p...ta calle. Que se te congela un dedo por urgarte la nariz sin guante...a la p...ta calle (que conste que soy de los que opinan que los dedos están sobre valorados y no necesitamos tantos, dicho esto continúo con mis chorradas). Que te encuentras con un oso que ha salido a por un vaso de leche y galletas...a la p...ta calle. Que se te congela la minga por mear a barlovento...a la p...ta calle. En fin, lo dicho, que no basta con estar físicamente preparado, también hay que tener chiripa.

En lo que se refiere a la preparación mental, creo que es inversamente proporcional a la física. Me explico. Cuanto más se acerca la fecha, más fuerte me ecuentro. Sin embargo, cuanto más pienso en lo cerca que está la fecha, más veces tengo que ir a la toilette por vía de urgencia. Pues eso, "acojonaíco" estoy, que veo a los otros participantes por el feisbuc y me parecen todos una ristra animales, vamos que están todos más fuertes que la cazalla. De normal, me pasa lo mismo en otras pruebas, pero con tres mil personas uno pasa más desapercibido. Aquí, con sólo veintinueve participantes, cantas más cuando haces el canelo, te haces popó encima o lloras.

Lo que parece que por fín he solucionado es el transporte del agua. En principio, pensaba transportarla en termos, pero finalmente, acosejado sabiamente por Joaquín Candel, el Alicantino de Acero...el Legionario de Titanio...qué digo de titanio...¡de Grafeno!, he optado por llevar una bolsa de hidratación en la espalda debajo de la ropa y dos botellas  de litro y medio, con aislante de neopreno, en el trineo, opción considerablemente más ligera. Lo de la bolsa de hidratación ya lo tenía visto hacía tiempo, pero las que llevan mochila abultaban demasiado para llevarlas debajo de la ropa, ya no por complejo de parecer un camello con  su chepa, sino por comodidad. Finalmente he encontrado una de muestra de una conocida marca de bebidas deportivas, de esas que regalan con los kits de muestras, que me viene como anillo al dedo. A veces las mejores soluciones aparecen de la forma más tonta e inesperada.

Para finalizar, cuelgo una fotillo que me hice ayer al pasar por el taller del Doctor y Sensei D. José Patricio, el mejor experto en medicina china al este del Yang Tsé. Sí, ya lo sé, tengo un poco abandonado el tema de la depilación, pero como ya os he comentado anteriormente el pasar tantas horas entrenando en solitario por esos cerros de dios me está provocando aberronchamiento agudo. ¡Apa!...¡a cascarla! (lo dicho).

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