COMO MÍNIMO DA EL MÁXIMO

29.04.2016 00:00

Ese es el lema del C.O.R., o Centro de Obtención de Resultados, un maquinódromo donde preparan a bestias pardas, y no tan pardas como en mi caso, para cumplir sus retos. Desde hoy me van a ayudar a adentrarme en los caminos de la fuerza. Recordad ese viejo probervio Jedi "utiliiiiza la fueeerzaaa". Pues eso me propongo un par de días a la semana y, de momento, la primera semana ha sido una pasada. El objetivo de mejorar el trabajo de fuerza es, como siempre, mejorar el rendimiento pero en especial, contrarrestar descompensaciones musculares que generan ejercicios repetitivos como correr o arrastrar ruedas para evitar lesiones y, por supuesto, siempre como último objetivo...pero último, que conste, ponerme "chotorro" para la operación bikini. Es que desde que volví de Canadá me he echado unos "kilicos" extra al buche, y cuando entreno por la montaña las ardillas ya no me miran con los mismos ojos que antes.

En otro orden de cosas, he empezado a ultilizar un nuevo arnés en mis arrastres de ruedas, que será el mismo que, a la postre (hace mucho tenía ganas de utilizar esta expresión y no he podido resistirme), acabaré utilizando en la YAU 2017. Me lo ha hecho a medida en Minesota, tierra de frío y tundra, el señor Roberto Marrón, de RM GEAR, un señor que tiene una empresa especializada en materiales para este tipo de carrerasy expediciones, que todo lo que hace es pata negra, vamos lo mejor de lo mejor, y que me recomendó mi amigo el Comandante Joaquín Candel (...¡¡¡susordenes mi comandante!!!). El artefacto está pensado hasta el último detalle, tiene la banderita de essspaññña y sólo pesa 240 gramos. Un verdadero artículo de lujo a un precio increíble hecho a medida, y puesto en casa desde el otro lado del mundo. El motivo de hacerme con esta joya se origina en la carrera de este año. El arnés que he gastado hasta ahora para entrenar los arrastres apoyaba en una zona de la cintura y el que ultilicé en la YAU en otra. Resultado, al acabar el primer día, en el check point de Dog Grave Lake me pegó la espalda tal castañazo que me tuvo andando como el Chikito de la Calzada hasta Braeburn. Para evitar este tipo de problemas ultilizaré para entrenar el mismo arnés que para competir.

Aquí el cachibache

Otra cosa que voy a cambiar de cara al año que viene es la comida liofilizada a ultilizar. Para los que no lo sepan, la comida liofilizada se inventó para hacer alpinismo y expediciones polares, lo que la hace altamente recomendada en este tipo de carreras. Imaginad un sobrecito al que le echas 250 ml de agua "calentica" y después de cinco minutos tienes un buey strogonoffff con patatas, que hará las delicias de un maromo muerto de hambre y medio congelado (no hagáis esto en casa niños). Pues este año me llevé 18 sobres que me costaron un ojo de la cara. Lo gracioso es que, por llevar carne o pescado pese a yo insistir en que el principal ingrdiente era plástico, me los quitaron todos en la aduana Canadiense, dejándome con cara de gilipollas. Eso sí, todo te lo dicen con una sonrisa de oreja a oreja y muy buena educación (todos unos personajes estos canadienses), por lo que crees que están de coña hasta que ves los 18 sobres en un cubo de basura. Conclusión, me tocó comprarlos de nuevo allí y me dejé el otro ojo de la cara. Craso error, yo no sé qué concepto tienen los canadienses de lo que es comer en la montaña, porque el sobre que llevaba menos picante servía para encender una hoguera si te daba por escupir la comida masticada. Así que este año ya veremos cómo me lo monto.

Como última anécdota, esta mañana a las 5:45, Silvia me pregunta que cómo es que hoy salía tan tarde a entrenar...¡tan tarde!

 

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