BOWLING FOR BEHOVIA

12.11.2015 00:00

Llevo toda la semana oyendo comentarios sobre la edición de la Behovia-San Sebastián del pasado fin de semana. Parece ser que hizo un calor extraordinario para las fechas en las que estamos y ello provocó numerosas actuaciones de los servicios de emergencias por síncopes, desmayos y golpes de calor. Como decía, he oído todo tipo de comentarios. Gente que dice que algunas personas no están preparadas para hacer determinadas pruebas y aún así las hacen...que no tienen la suficiente experiencia y no son capaces de medir el esfuerzo y las consecuencias de superar sus límites. Otra gente que dice que todos hemos empezado en el deporte alguna vez...que todos hemos hecho barbaridades en algún momento...etc.

Pues bien, para variar un poco el tema habitual de este blog, debido a que se trata de una cuestión que, como deportistas, a casi todos nos afecta, y en especial, teniendo en cuenta que esta semana no tengo nada interesante que contar y me sirve para teneros enganchados al blog unos minutos, voy a exponer mi humilde opinión sobre el tema...insisto, sólo es mi humilde opinión.

Huelga decir, que quizá no sea la persona más indicada para hablar del deporte como fuente de salud cuando este se practica con responsabilidad y de forma segura (no tenéis más que verme bajar las escaleras por la mañana después de levantarme). Parece que estemos hablando del consumo de drogas o alcohol, pero es que para algunos de nosotros probablemente el deporte tenga el mismo efecto adictivo, tanto en el uso como en el abuso. Lo primero indicar que, desde que me decidí a preparar mi primera prueba de ultra distancia, me puse en manos de un entrenador, en este caso AGM ENTRENADORES, con los que sigo en la actualidad. También indicar que soy técnico deportivo de triatlón y montaña, y aún así me pongo en manos de otro técnico. El motivo es bien sencillo, considero que nadie conoce cómo funciona nuestro cuerpo mejor que nosotros y sin embargo,  la objetividad que nos aporta un entrenador es difícil de alcanzar por uno mismo, pero este es mi caso. Un entrenador, corrijo...un buen entrendador, debe ayudarnos a llegar donde queremos evitando que nos lesionemos e incluso que pongamos en riesgo nuestra salud, controlando nuestra progresión y, llegado el caso, advirtiéndonos dónde están nuestros límites e invitándonos a no superarlos o a hacerlo conscientemente, pero valorando los reisgos. Luego le haremos caso o no, que para eso somos mayorcitos. Con esto no estoy diciendo que todo el mundo deba contratar un entrenador, pero cuando nos vamos a jugar algo más que la posibilidad de sufrir un sofoco y nos planteamos forzar nuestros límites, independientemente de que estos sean subir al Everest o correr una media maratón (cada uno tiene sus propios retos), en mi opinión deberíamos buscar asesoramiento. En este sentido es lo que haría yo y creo que es un argumento a favor de la prudencia.

Por otro lado, algunas cosas que hacemos no siempre surgen de la razón. Para encontrar motivos de por qué la gente hace las cosas, deberíamos plantearnos que difícilmente habrá dos respuestas exactamente iguales. En mi caso, nunca me he propuesto hacer un duatlón, triatlón, burratlón,  ironman, ultraman, megaman, la YAU o cualquier otra salvajada porque sea algo lógico o una conclusión a la que haya llegado tras mucho meditarlo. Es algo visceral, algo que nace en algún lugar que no conozco y que no llego a entender, pero que de pronto, está ahí y ya no se me va de la cabeza. Es por tanto algo que no puedo ni necesito explicar. "¿Por qué sube usted montañas para luego bajarlas?"...hay quien dirá que porque están ahí, otro dirá que por la conquista, otro por la diversión, otro porque le picaba el culo...En mi caso la respuesta es muy simple: ¡ni pajolera idea chatos!. Lo hago sin plantearme motivo alguno ni medir las consecuencias. Es la vida que he elegido vivir y los que me rodean saben que soy feliz viviéndola así. Pero insisto, este es mi caso.

He oído también comentarios en sentido de ponerle coto a esto de las carreras populares, ya que cada vez son más los corredores atendidos...que si eso nos cuesta dinero a todos...que si un día va a ocurrir una desgracia. El que haya hecho alpinismo ya está acostumbrado, desde hace bastantes años, a oir este tipo de cosas, ¿verdad?. El alpinismo es un deporte del cual los medios de comunicación se acuerdan sólo cuando se muere alguien. Y entonces viene el drama y el debate, acerca de dónde están los límites de la cordura. De que rescatar gente pone en riesgo vidas y medios económicos. Personalmente no creo que haya ni un sólo miembro de un cuerpo de rescate que se haya visto abocado a ese tipo de vida por obligación o necesidad, de hecho hay bofetadas por acceder a estos cuerpos, pero esa es sólo mi opinión. Además, por lo general, la gente que se mete en estos berengenales no lo hace condicionado por la espectativa de un rescate. Una vez más, en mi experiencia personal, cuando practicaba alpinismo y escalada invernal asiduamente, casi siempre desaparecía una semana o más tiempo junto a algunas personas y sin posibilidad de contactar con nadie, y lo único que provocaría un rescate en caso de ocurrir un accidente, sería que no volviera a casa el día que me tocaba volver. En este sentido también me parece curioso que nos planteemos estas cuestiones sin entrar a valorar otras como, por ejemplo, el tabaco. El dinero que ingresa el estado en forma de impuestos derivados de la venta de tabaco, no cubre los costes de tratar las enfermedades derivadas de su consumo. Y a nadie parece importarle demasiado. Yo nunca plantearía que una persona con un cáncer de pulmón o una agina de pecho provocados por el tabaquismo, se  tuviera  que pagar los tratamientos. Para eso ya ha pagado sus impuestos previamente. No entiendo, tampoco por qué entonces un rescate en montaña o la atención médica de un accidentado deportivo es problema del que se lo busca, máxime cuando paga impuestos y encima contrata un seguro federativo o el del día de la prueba. Pero esta es sólo mi opinión.

En lo que sí estoy deacuerdo es en que todos hemos sido neófitos alguna vez en algo. El que hace por primera vez un ironman no es capaz de medir sus fuerzas con claridad porque está superando por primera vez alguno de sus límites. Lo mismo le puede ocurrir a una persona que hace una media maratón por primera vez. ¿Que debería haber seguido un proceso lógico de mejora hasta llegar a ella?, pues sí, pero quién no se deja guiar a veces, más por el corazón que por la cabeza. Lo que no entendería es que, cuando le sucediera algo malo, le echase la culpa de lo ocurrido a otro, ya sea la organización, el hombre del tiempo, el tío del mazo o el médico que le atiende. Además, insisto, ya somos mayorcitos para saber dónde nos metemos.

Conclusión...vaya rollazo que me acabo de marcar, pero mi objetivo de manteneros aquí enganchados unos minutos está cumplido. Lo único malo es que os haya parecido tan aburrido que dejéis de leerme a partir de ahora....¡No me dejéis, por favor, os necesito!

LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN QUE, LEER ESTE BLOG Y TODAS LAS CHORRADAS QUE SE CUENTAN EN ÉL, PERJUDICAN SERIAMENTE LA SALUD Y ESTABILIDAD MENTAL...ASÍ QUE USTEDES SABRÁN LO QUE HACEN, MAJOS

 

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