ABANDONAD EL BARCOOOO!!!

01.07.2016 00:00

Después de un largo periodo sin dar la murga con mi dichoso blojjjj, heme aquí, inasequible al desaliento, soltando mis chorradas una vez más.

Hoy quiero compartir una tierna historia que aconteciere mientras mi humilde morada se encontrara inmersa en unas interminables obras de reforma de cocina. Debido a ello, nos vimos obligados a trasladar las tareas culinarias al paellero. Una tarde, disponíame a cocinar un sabroso pescado utilizando para ello mi hornillo de montaña. Sí, ese que funciona hasta con cazalla y que me llevé al Yukón. 

Para los que no conozcáis el diabólico cachibache en cuestión, consta de un quemador con una vávula de regulación y bombeo, unido mediante un tubo al depósito que contiene el combustible. Para encenderlo tienes que bombear combustible con la válvula cerrada, luego abrirla para dejar salir un poco sobre el quemador y volver a cerrar la válvula. Entonces enciendes el combustible del quemador hasta que la llama casi se ha extinguido, abriendo entonces la válvula con cuidado hasta conseguir una hermosa llama azul de gran presión.

Pues bueno, esa tarde estaba Silvia en el paellero conmigo y le dije con aire sobrado " Te voy a enseñar cómo se hace". Entonces mientras estaba bombeando el combustible advierto que éste se está derramando en el quemador, por lo que la válvula debía estar abierta. No le di importancia, y no fui consciente de la cantidad de fuel que había salido. Aún así, encendí el combustible del quemador, saliendo una llama considerable. "¿Esto es normal?", preguntó Silvia. "Por supuesto" le contesté yo con aire tranquilo. Un segundo después la llama alcanzaba casi el techo. "Esto sí que no es normal" dije. Entonces la llama se extendió por toda la bancada. "¡Fueraaa...fueraaa...fueraaa! empecé a gritar. Salimos corriendo del paellero, no sin haber lanzado de un manotazo el hormillo al exterior para poder apagarlo. Al volvernos, observamos cómo las llamas, de gran altura y extensión, comienzan a extenderse por el suelo. Al final conseguimos apagarlas a golpe de delantal, y cuando todo se queda tranquilo y en silencio Silvia me dice con toda seriedad..."¿Y así es como lo hacías en Canadá?.

En fin, por lo menos ahora sé que antes de encender el hornillo no hay que bombear combustible hasta asegurarse  de que la válvula está cerrada. Todos los días aprendes algo nuevo, si es que no ardes en el intento, claro está.

La cara de Silvia cuando me ve encender el fuego  

Yo despúes de apagar el fuego

 

 

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