¡OTRO PAAAALOOOO...OTRO PAAAALOOOO!

13.05.2016 00:00

Pues de palos va la  cosa hoy, pero no de los que nos da la vida, sino de los que utilicé este año el la YAU y de los que utilizaré el año que viene, que tiene más miga la cosa de lo que parece.

Este año, como ya comenté en una entrada anterior titulada "¡Un paaalooo...un paaalooo!" (para los que no seáis unos linces, de ahí viene el título de la de hoy), utilicé unos palos de los que se desmontan en Z de la marca Black Diamond. Ultra ligeros, ultra bonitos, ultra guays de la muerte, ultra "carbowwn", ultra caros, ultra tirado que me dejaron a 30 km de Carmacks, justo en el momento en que más falta hicieron de toda la carrera.

Era una helada madrugada, las estrellas brillaban rabiosamente en el cielo cual gotas de cristal en movimiento, los traviesos pajarillos entonaban sus livianos cánticos... no entonaban una leche porque estaban más tiesos que la mojama...así que mejor que me deje de chorradas...estábamos a -34ºC y no hace falta decir que hacía un frío "de cojones", y al salir del saco con los pies congelados casi me quedo yo aún más tieso que los pajarracos de las narices. Emprendí la marcha lo más rápido posible para intentar entrar en calor, cosa que no conseguí en ningún momento. Me quedaba por recorrer hasta Carmacks más de 30 km. No sé si habría pasado una hora o dos, cuando al apoyar uno de los palos en el suelo noto cómo se dobla. El soporte que maniene firme dos de los tramos, se ha metido hacia dentro de uno de ellos y me es imposible sacarlo, de hecho a día de hoy aún no lo he conseguido. Resultado, hasta Carmacks con un sólo palo. Parece que no sea algo muy grave, pero en aquel momento fue bastante duro, en especial para acomenter las dos rampas de unos 40 m que encontraría, a pocos kilómetros del check point, con una pendiente de entorno al 40 o 45 %. Sí, no exagero. Cuando vi la primera pensé que podría subir por ella porque las huellas indicaban que otros habían subido antes, si no creo que hubiera pensado que me había equivocado de camino. Para colmo la superficie estaba helada y había que ir apoyando los pies en las huellas a modo de peldaños. A la brutal pendiente y lo resbaladizo de la superficie había que sumarle el peso del trineo que, en este caso, el bajo índice de rozamiento sobre nieve y hielo que normalmente ayudan a desplazarlo, ahora suponían un problema, ya que tiraba de mí hacia atrás con todo su peso. El remate de la faena fue que no fui consciente del peligro que estaba corriendo al acometer semejante subida sin ponerme los crampones hasta mitad de la subida. Aún no sé cómo conseguí subir pero lo hice. Lo más gracioso de todo, aunque no extraño en mí, es que cuando llegué a la segunda rampa tampoco me puse los crampones. Ya lo sé, yo...es que soy así, sé que no tengo mucho "trellat" pero tampoco hace falta entenderlo. Lo que prefiero no pensar es lo que hubiera pasado si me hubiera resbalado.

Pues toooooda esta faenita con un pu...o palo, que para colmo no podía coger con firmeza debido a las manoplas. La anécdota del día, o más bien de la noche, se dió cuando adelanté a otro participante al que también se le había roto uno de los palos, hecho del que nos percatamos cuando estuvimos el uno al lado del otro. Entonces le dije que podíamos cogernos de la mano y entre los dos sumábamos dos palos. Chorradas que se te ocurren cuando se te están congelando las dos neuronas que te quedan.

Así pues, este año que viene me voy a dejar de palitos raros y chorradas, y voy a ir a lo sencillo. Cuando llegue a Whitehorse, me voy a una tienda y me compro unos palos de esquí de los que van de una pieza maciza, también conocidos como "peazo palo", que no se rompen tan fácilmente y que para colmo son diez veces más baratos que los plegables.

He dicho...

Yo a mitad de la primera rampa cuando me doy cuenta de que debería haberme puesto los crampones.

Yo a mitad de la segunda rampa cuando me doy cuenta de que debería haberme puesto los crampones y por segunda vez no lo he hecho.

 

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